Llegas a mi puerto lleno de dulces palabras
y canciones alegres que me hacen titubear.
Pareces aquellas mágicas visiones, antiguas ilusiones,
que emocionan sin más.
Oh, ser errante de mil años atrás;
dime: cómo revives con un suave susurrar
cosas que no existen, que dormidas tienen que estar;
en esta realidad nueva, en que tu presencia no añoro más.







